Cuando hablamos de Educación Financiera, normalmente pensamos en ahorrar dinero, invertir, reducir deudas y organizar nuestro presupuesto. Pero existe otro aspecto que muchas veces dejamos en segundo plano: Proteger nuestro patrimonio.
Ahorrar durante años para comprar una casa, un auto o construir un negocio puede ser el plan de muchos, pero considerar que un accidente, un incendio, un robo o un daño a terceros puede impactar ese esfuerzo también es muy importante para que todo ese trabajo no se desvanezca.
Por eso, entender la importancia de tener un seguro también forma parte de una buena planificación financiera.
Existe una idea que vale la pena incorporar: No basta con ahorrar. También hay que proteger lo que hemos construido.
Imagina que durante cinco años logras reunir $15 millones. Ese dinero puede estar destinado al pie de una vivienda, a la educación de tus hijos, a un emprendimiento o a una inversión.
Pero si mañana ocurre un accidente y tienes que utilizar $8 millones para cubrir un gasto inesperado, el problema no termina en pagar la cuenta. También estás retrasando tus planes financieros.
Por eso, podemos pensar en nuestras finanzas en tres grandes etapas:
Los seguros forman parte de esta tercera etapa.
En términos simples, cuando no tienes un seguro estás asumiendo directamente el costo de determinados riesgos.
Imagina que tienes un auto de $15 millones. Si mañana sufres un accidente y la reparación cuesta $4 millones, ese dinero tendrá que salir de tus ahorros o de tus ingresos.
Ahora imagina que ocurre un incendio en tu hogar y los daños alcanzan varios millones de pesos. O que, producto de un accidente, debes responder económicamente frente a otra persona.
El problema no es solamente cuánto tendrás que pagar. También está en juego el dinero que tenías destinado a tus otros proyectos.
Ese es uno de los principales costos de no estar asegurado: Un imprevisto puede obligarte a utilizar tus ahorros, endeudarte o postergar objetivos financieros que te tomó años construir.
Un seguro es una herramienta que te da protección económica frente a determinados riesgos.
A cambio del pago de una prima, la Compañía de Seguros entrega las coberturas establecidas en la póliza, de acuerdo con sus condiciones, límites, deducibles y exclusiones.
Dicho de una manera sencilla: Un seguro permite transformar un riesgo económico incierto en un costo conocido y planificado.
Esto no significa que todos los riesgos deban asegurarse ni que todas las personas necesiten las mismas coberturas.
La clave está en identificar qué situaciones serían difíciles de enfrentar económicamente si ocurrieran mañana y evaluar qué alternativas de protección existen.
Y para entenderlo mejor, veamos algunos ejemplos cotidianos:
Para muchas familias, el vehículo representa una parte importante de su patrimonio.
Supongamos que tienes un auto cuyo valor es de $15 millones.
Un accidente puede generar daños en la carrocería, parabrisas, luces, sensores, cámaras, sistemas electrónicos y otras piezas. Dependiendo del vehículo y de la magnitud del accidente, la reparación puede alcanzar varios millones de pesos.
Si no tienes cobertura, deberás asumir directamente el costo de la reparación o reposición del vehículo.
Eso puede significar utilizar tus ahorros o endeudarte para cubrir un gasto que no estaba contemplado en tu presupuesto.
Dependiendo de la cobertura contratada, el seguro puede cubrir determinados daños y gastos asociados al siniestro, considerando el deducible y los límites establecidos en la póliza.
Algunas coberturas también pueden incluir beneficios adicionales, como asistencia en ruta o vehículo de reemplazo.
Por eso, al evaluar un seguro de auto, no basta con preguntarse cuánto cuesta la prima mensual. También conviene preguntarse: ¿Cuánto tendría que pagar de mi bolsillo si mañana tengo un accidente?
Para muchas personas, comprar una vivienda significa años de trabajo, ahorro y endeudamiento. Por eso, proteger el hogar también puede ser una parte importante de la planificación financiera.
Imagina que una vivienda sufre un incendio y los daños alcanzan $50 millones.
Para muchas familias, probablemente la respuesta sea no…
Sin una cobertura adecuada, un daño de esta magnitud podría obligar a utilizar ahorros, solicitar financiamiento o vender otros activos para enfrentar los costos.
Un seguro de hogar puede entregar respaldo frente a determinados eventos, como incendio, daños materiales, robo u otras situaciones contempladas en la póliza.
Las coberturas varían según el seguro contratado. Por eso, es importante revisar qué está incluido, cuáles son las exclusiones, los límites y el deducible.
La pregunta que conviene hacerse es: Cuando pienses en contratar un seguro de hogar, no mires solamente el precio.
Pregúntate también: ¿Podría pagar de mi bolsillo una reparación importante de mi vivienda?
Si la respuesta es no, vale la pena evaluar qué alternativas de protección existen para ese riesgo.
Hay un tipo de riesgo que muchas personas olvidan al hablar de seguros: La responsabilidad civil.
No siempre el problema consiste en que alguien dañe nuestras cosas. También puede ocurrir que nosotros provoquemos un daño a otra persona y debamos responder económicamente por sus consecuencias, dependiendo de las circunstancias y de la legislación aplicable.
Por ejemplo:
En estos casos, los costos pueden ser importantes y difíciles de anticipar.
Un seguro de responsabilidad civil puede entregar cobertura frente a determinados reclamos de terceros, de acuerdo con las condiciones de la póliza.
Esto puede ayudar a proteger el patrimonio familiar frente a riesgos que muchas veces no consideramos dentro de nuestro presupuesto.
La importancia de los seguros no se limita solamente a las personas.
Las empresas y Pymes también deben pensar en cómo proteger su patrimonio y, sobre todo, cómo mantener sus operaciones frente a un evento inesperado.
Una empresa puede tener una gran cantidad de recursos comprometidos en distintas índoles, pero existe un riesgo todavía mayor:
Aquí es donde la protección financiera adquiere otra dimensión.
Imaginemos una empresa que sufre un incendio en su principal instalación.
El problema no es solamente cuánto cuesta reparar el edificio o reponer las máquinas.
Mientras la empresa se recupera, puede seguir teniendo gastos como son los sueldos, los pagos de arriendos, los gastos administrativos… Al mismo tiempo, puede dejar de generar ingresos.
Aquí aparece un concepto importante dentro de los seguros para empresas: El lucro cesante.
Explicado de manera sencilla, es el ingreso que una empresa deja de recibir como consecuencia de un evento que interrumpe su actividad.
Dependiendo de las condiciones de la póliza, algunas coberturas pueden considerar la interrupción del negocio y el lucro cesante.
Esto puede ser especialmente relevante para una Pyme, porque recuperar una máquina o reconstruir una bodega no siempre es suficiente.
También es necesario pensar en cómo mantener la empresa funcionando mientras se recupera de un siniestro.
Las empresas también están expuestas a riesgos relacionados con daños a terceros.
Un reclamo o una demanda, por ejemplo, pueden generar costos importantes para una empresa, tanto por eventuales indemnizaciones como por gastos asociados a su defensa, dependiendo de las circunstancias y de la cobertura contratada.
Por eso existen distintas alternativas de seguros de responsabilidad civil para empresas, diseñadas para cubrir determinados riesgos según la actividad y las condiciones de cada póliza.
La cobertura adecuada dependerá de factores como el tipo de negocio, sus operaciones, sus activos y los riesgos a los que está expuesto.
Uno de los errores más comunes es pensar que contratar un seguro consiste simplemente en comparar precios.
Pero dos pólizas que parecen similares pueden tener diferencias importantes en sus coberturas, exclusiones, deducibles, límites y condiciones.
Por eso, antes de contratar un seguro, es recomendable revisar:
Por eso, el objetivo no debería ser contratar muchos seguros, sino contar con la protección adecuada para los riesgos que realmente podrían afectar tus finanzas.
Contratar un seguro no debería consistir solamente en buscar el precio más bajo.
Una póliza puede parecer económica, pero si sus coberturas no responden al riesgo que necesitas proteger, puede no cumplir el objetivo que buscas.
Por eso, contar con la asesoría de un Corredor de Seguros puede ayudarte a entender mejor qué estás contratando y qué alternativas existen.
Pero existe una pregunta que puede ayudarte a evaluar la importancia de un seguro:
Si la respuesta es que tendrías que utilizar una parte importante de tus ahorros, endeudarte o postergar alguno de tus proyectos, entonces vale la pena evaluar qué alternativas de protección existen para ese riesgo.
Porque la planificación financiera no consiste solamente en hacer crecer nuestro patrimonio. También consiste en protegerlo.
Dicho de otro modo: El seguro no busca que ganes dinero, busca proteger lo que has construido.
El verdadero valor de un seguro está en contar con un respaldo financiero frente a determinados riesgos y evitar que un imprevisto pueda cambiar por completo tus planes.
Ahorrar, invertir y construir un patrimonio requiere tiempo y esfuerzo. Y un imprevisto puede afectar ese esfuerzo en muy poco tiempo.
Por eso, entender qué es un seguro, para qué sirve, qué cubre y por qué es importante tenerlo también es parte de una buena educación financiera.
En FID Seguros podemos ayudarte a analizar tus necesidades de protección y encontrar alternativas de seguros para personas, familias y empresas.